¡Buenas tardes, queridos lectores!


¿Qué tal habéis llevado estos días? Espero que muy bien y que ahora que empieza el fin de semana podáis coger muchas energías para disfrutar de un merecido descanso, sobre todo si lo pasáis con un buen libro entre vuestras manos. 

Lo primero de todo debo disculparme por mi ausencia tanto en mi espacio como en los vuestros durante estas últimas semanas, pero la verdad es que he pasado por una época de desmotivación total a nivel blogger y he preferido tomar un descanso y desconectar. 

Ahora que esa crisis ha pasado quiero dejaros una nueva reseña de un libro absolutamente divertido que hará las delicias de cualquier persona que ame el sentido del humor.


"Así pues, el centenario echó a andar con sus zameadillas (así llamadas porque a cierta edad rara vez mea uno más lejos de sus propios zapatos) [...] Allan encontró el servicio donde Julius le había dicho. Se puso a hacer pipí y, naturalmente, no todo el líquido acumulado en su vejiga llegó a buen puerto. Algunas gotas, cómo no, aterrizaron dócilmente sobre sus zameadillas"

Argumento: Momentos antes de que empiece la pomposa celebración de su centésimo cumpleaños, Allan Karlsson decide que nada de eso va con él. Vestido con su mejor traje y unas pantuflas, se encarama a una ventana y se fuga de la residencia de ancianos en la que vive, dejando plantados al alcalde y a la prensa local. Sin saber adónde ir, se encamina a la estación de autobuses, el único sitio donde es posible pasar desapercibido.

Allí, mientras espera la llegada del primer autobús, un joven le pide que vigile su maleta, con la mala fortuna de que el autobús llega antes de que el joven regrese y Allan, sin pensarlo dos veces, se sube con la maleta, ignorante de que en el interior de ésta se apilan, ¡santo cielo!, millones de coronas de dudosa procedencia. 

Pero Allan Karlsson no es un abuelo fácil de amilanar. A lo largo de su centenaria vida ha tenido un montón de experiencias de lo más singulares: desde inverosímiles encuentros con personajes como Franco, Stalin o Churchill, hasta amistades comprometedoras como la esposa de Mao, pasando por actividades de alto riesgo como ser agente de la CIA o ayudar a Oppenheimer a crear la bomba atómica. Sin embargo, esta vez, en su enésima aventura, cuando creía que con su jubilación había llegado la tranquilidad, está a punto de poner todo el país patas arriba (extraído de Amazon).


Crítica personal: no pude resistirme a comprar esta novela en cuya portada vemos a un simpático anciano con un cartucho de dinamita en el bolsillo de la chaqueta. Las pericias de Allan Karlsson lo convierten en un personaje absolutamente encantador e inolvidable que hará las delicias de cualquiera que tenga un mínimo de sentido del humor. El objetivo del autor durante el relato de una centuria repleta de personajes históricos es claro: hacernos reír. Y vaya si lo consigue. No recuerdo la última vez que un libro logró que avanzara entre sus páginas con una sonrisa permanente en mi rostro.

Vemos los momentos más importantes y significativos del último siglo en clave de sátira e ironía social a través de las vivencias de este abuelito que ya se ha ganado un hueco en mi corazón. Un personaje carismático creado para ser querido y para darnos a conocer el otro lado de la historia por medio de una nada velada crítica hacia todos esos personajes que sus actos influyeron en el curso de los acontecimientos.


Conclusión: he tenido entre mis manos un libro absolutamente deliciosolleno de sorpresas, momentos hilarantes y que aporta una gran dosis de ese humor que parece escasear en los tiempos que corren. Para los amantes de las sonrisas y de la capacidad de reír.


¿Habéis tenido la ocasión de leer esta pequeña joya de la literatura sueca? Os lo recomiendo encarecidamente, hacía tiempo que no me reía tanto con un libro.
¡Buenas tardes!

Esta entrada va a ser muy breve, ya que solamente es para anunciar al ganador del sorteo literario. He comprobado las participaciones y son todas correctas, así que... 


¡¡¡ENHORABUENA, Mivida Enblog!!!

Tienes 48 horas para ponerte en contacto conmigo y darme tus datos personales para hacerte llegar el envío. Si pasado ese tiempo no he tenido noticias suyas volvería a realizar el sorteo, así que por el momento no borréis banners ni eliminéis estados.



Un saludo a todos y nos seguimos leyendo.